Inserción en el mundo laboral de personas con discapacidad auditiva

(Adolfo Rivas Fernández, gerente de la Fundación P. Vinjoy)

El objetivo que creemos debe orientar la intervención para la inserción social en el mundo laboral de las personas sordas o con discapacidad auditiva es llegar al empleo normalizado.

Es decir, reconociendo la necesidad de Centros Especiales de Empleo para algunas situaciones concretas, la aspiración es que la mayoría de las personas sordas o con alguna discapacidad auditiva consiga un empleo normalizado, ya sea empleo autónomo o por cuenta ajena.

Pero normalizar el empleo y la vida laboral no implica igualar a todas las personas, ya que las diferencias existen, y deben ser tenidas en cuenta.

El objetivo no es la normalidad sino la normalización, es decir, el ofrecimiento de condiciones laborales y sociales que le permitan desarrollar al máximo las capacidades de las personas con esta discapacidad.

La realidad del colectivo de jóvenes sordos es pluriforme y compleja, donde los mecanismos de inserción social a través de la inserción laboral están perdiendo eficacia debido a la dificultad de insertarse en el mundo laboral.

Por otra parte, nos encontramos con un colectivo con un elevado grado de heterogeneidad, con multitud de variables en juegos: distintos grados de pérdida de audición, momento evolutivo en el que se encontraba al perder la audición, existencia o no de deficiencias asociadas, situación familiar y social e, incluso, ubicación territorial.

No aparece por lo tanto, un joven sordo "tipo" o "modelo", sino con personas con problemáticas muy diferentes y que solo comparten identidad si se utiliza la deficiencia como único criterio de distinción.

No hay, para disgusto de algunos teóricos un sordo tipo o un sordo modelo, aunque sí un colectivo con una identidad y rasgos culturales propios.

Por lo tanto, es preciso dar respuestas distintas para situaciones distintas. Dar una respuesta a un colectivo tan complejo y heterogéneo exige un planteamiento abierto y flexible, pero opinamos que pasa necesariamente por una formación adecuada y por lo que se viene denominando empleo con apoyo, en aquellos casos que no se recurra al empleo protegido clásico.

En una economía en la que lo importante es la capacidad de adaptación y de manejar información y donde la tecnificación de los medios de producción está desplazando del mundo laboral a las personas con menos recursos formativos, es necesario ofertar programas específicos adaptados para aquellas personas sordas que no han podido incorporarse al mundo laboral o que, de no reciclarse, quedarán excluidos de él.

El colectivo de personas sordas se encuentra con una gran dificultad para acceder a la formación ordinaria, por la existencia de barreras comunicativas que dificultan la participación en este tipo de actividades.

No existe una suficiente oferta específica o adaptada de actividades formativas y, además, nos encontramos con desconocimiento o poca cualificación por parte de los profesionales responsables de llevarlas a cabo.

Además, entre los jóvenes con discapacidad auditiva aparece un número significativo con graves carencias en cuanto a habilidades sociales y con baja autoestima como consecuencia, en parte, de haber sufrido y sentido un injusto "fracaso escolar" y "fracaso social".

Por lo tanto, los programas formativos para la inserción profesional de las personas con discapacidad auditiva han de comprender siempre, además de formar en las competencias concretas del trabajo a desarrollar, la formación en habilidades sociales, el desarrollo personal y la autoestima y el desarrollo de herramientas comunicativas efectivas.

Por otra parte, dadas las dificultades que tienen los jóvenes con discapacidad auditiva para la inserción en el mundo laboral, una solución potencialmente eficaz para algunos de ellos es la utilización, en una primera fase, de lo que se viene denominando empleo como apoyo (diferente en cada caso).

Apoyo que deberá ir disminuyendo progresivamente hasta su desaparición, dejando integrada a la persona sorda en un entorno laboral normalizado.

Otra de las actuaciones necesarias pasa por la ampliación del abanico de profesionales con presencia de personas sordas, de manera que aumenten las posibilidades de empleo en sectores no habituales para ellas, y que pueden realizar con total competencia (aunque se tengan que realizar algún tipo de adaptaciones).

(Artículo de opinión publicado en la revista "Ser Capaz" de COCEMFE Asturias)

FUENTE: Solidaridaddigital

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