Disminución física
Fernando Lázaro Carreter
Académico de la Real Academia Española

La disminución física alcanza a todo el que no desaparece joven: la vejez abastece fundamentalmente de menguas.

Bien instalado ya en ella, puedo entender mejor y casi compartir con ustedes algunas de las limitaciones que sufren.

La más evidente para mi es la enorme dificultad de desplazamiento, el desasosiego que muchas veces produce tener las cosas al alcance de la mano, y verlas muy lejos, a tres o cuatro pasos por lo menos.

O sentir como particularmente injusta la ley de la gravedad, que tumba a uno al menor descuido, y que sitúa en el centro de la Tierra cualquier objeto que nos arranca de las manos.

Ha tenido que ocurrirme esta prisión dentro de los pocos metros cuadrados en que aún puedo moverme, para sentir una especial hermandad con quienes luchan contra la ausencia de luz, o contra la holganza permanente de los miembros, o contra la mordaza de la voz, o contra el muro de silencio ante sus oídos.Contra tantas cosas más.

Cuando pienso en ellos, como ahora, no se si es en ellos en quienes pienso o si es, con egoísmo, en mí.

Pero esta disminución mía- tan piadosa que aún me tiene fuera de la silla móvil- no me ha reducido durante muchos años; y cuando caigo en ello, como ahora, siento que sería injusta la queja, pensando en los que nunca fueron físicamente plenos, por grave error de la Naturaleza ("¿Qué pecado cometí/ contra vosotros naciendo?", clama a los cielos Segismundo en la Vida es sueño), o en los que fueron despojados de fortaleza plena cuando la gozaban plenamente.

Y ante esta situación caben dos cosas; o plegarse a la adversidad, a la que durante siglos ha acompañado la indiferencia, y hasta el menosprecio (¡cuánta burla de literatura, en los chistes, en los chascarrillos!); o reaccionar como ustedes, con todo el vigor del alma, a reclamar su puesto en la vida que es y ha de ser tan suyo y pleno como el de todos.

Por fortuna, parece que ya asoma el sol por encima de las bardas, que los derechos de las minorías, reclamados por la democracia, se abren paso, y que la justicia se va anteponiendo a la compasión.

Por eso, amigos de Disminuidos Físicos de Aragón, vuestra lucha es admirable.

Batalláis en dos frentes: el de vivir con menos medios, y el de sobrevivir con más rémoras.

Poco a poco se va abriendo camino vuestra causa, pero hay aún mucho por desbrozar.

(Resumen del artículo de opinión publicado en la revista "Zangalleta" de Disminuidos Físicos de Aragón)


Imprimir