Los sordos reclaman paridad para la lengua de signos catalana

Las palabras dichas en el lenguaje de signos que utilizan las personas sordas no siempre son iguales en todos los idiomas. Para un hablante cuesta imaginar esa divergencia, pero existe. Por eso, la Federació de Persones Sordes de Catalunya (Fesoca) reclama que al igual que va a reconocerse la lengua de signos española, en paralelo se apruebe también la lengua de signos catalana.

El próximo 26 de abril, Encarna Muñoz, presidenta de Fesoca, acudirá al Congreso de Diputados para reclamar esa paridad. Para evitar la discriminación de los sordos catalanes. Motivos y razones no le faltan.

DOS MANERAS DE COMUNICARSE

Como dice Encarna Muñoz, "la lingüística está muy influida por la cultura, la identidad y las costumbres". Por eso, no es de extrañar que los gestos para expresar un término tan sencillo como tomate sean distintos en catalán o en español. En la primera de estas lenguas, los sordos reproducen una mano que unta tomate en el pan, un gesto muy habitual en Catalunya; en español, las manos simbolizan la sujeción de un tomate que se está friendo.
Otro ejemplo de la influencia cultural en el idioma se advierte al representar la palabra Navidad. Los sordos españoles simbolizan una mano que toca la zambomba, un instrumento de escaso arraigo en Catalunya, por lo que los sordos de aquí reproducen la cresta de un pavo para denominar la Navidad.

Las diferencias entre la forma de expresarse no son del 100%, entre otras razones porque ambas lenguas tienen un mismo origen latino. "La similitud la situaría en torno a un 70%", explica la presidenta a través de su traductora hablante. Así, una persona que viaja a otro lugar distinto de su residencia habitual podrá entenderse, aunque tendrá que lidiar con bastantes malentendidos.

"Por ejemplo, un signo que en catalán representa la palabra papel, en castellano significa ganas de orinar", explica Encarna Muñoz. "El modo de representar en catalán a un hermano, en castellano se traduce como estar casado; así que yo, cuando voy a Madrid, no llegó a entender demasiado bien las relaciones que mantienen personas que conozco".

LOS MEDIOS

La Fesoca reclama el reconocimiento de la lengua de signos catalana, porque si se discrimina, su existencia correrá riesgo. "No tiene forma escrita, ni hay documentos guardados acerca de cómo es; sólo se transmite por la memoria de generación en generación", explica a través de su traductora Santi Frigola, responsable de política lingüística de Fesoca. "Necesitamos un centro de referencia --prosigue- que la resguarde y ese centro sólo será posible si hay financiación para crearlo".

Y la financiación depende casi por entero del reconocimiento oficial. En realidad, el Gobierno central no se opone a que la Generalitat reconozca la lengua de signos catalana, pero los sordos temen que si esa oficialidad queda circunscrita a la autonomía la financiación de que se disponga será mucho menor.

Fuente: el periodico (24/04/2006)

  Imprimir