En Medellín, Colombia, acabó esclavitud para 23 mendigos sordos

Un libro en el que aparecían consignados los aportes que cada uno hacía, tras su jornada de mendicidad, era el aliciente de 23 sordos para deambular por las calles de cualquier ciudad a donde fueran llevados.

La promesa era que al cabo de un tiempo el dineroecaudado les sería entregado y podrían volver a sus hogares, de los cuales salieron con la promesa de trabajo y capacitación para valerse por sí mismos. Y en muchos casos, "no ser una carga para la familia" .

Bogotá, Cartago, Barranquilla, Manizales, varios pueblos del Eje Cafetero y Medellín fueron solo algunas de las ciudades donde iban de puerta en puerta con un carné colgado del pecho que los identificaba como miembros de Focari, una supuesta empresa de venta de elementos de aseo con sede en Villavicencio.

Para despertar la solidaridad de las personas portaban un cartel que decía: "Somos sordomudos. Necesitamos su colaboración para nuestra rehabilitación y no seguir siendo una carga de nuestras familias" .

John Wilson Giraldo , a través del lenguaje de signos, cuenta que llevaba 15 años de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo mendigando. Él es uno de los que, de vez en cuando, pedía ver el libro con el monto de sus aportes de muchos años.

En cada ciudad, según él, permanecían tres o cuatro días, de acuerdo con el resultado de sus jornadas de "trabajo".

"Apenas llegábamos a una ciudad salíamos a las casas a pedir dinero para la empresa... muchas veces sin comer y otras enfermo -cuenta Giraldo por medio de sus manos-. Cuando estuve así me prometían la droga pero nunca me dieron nada" .

Fue uno de los muchos discapacitados reclutados durante los viajes del grupo. Este manizalita se unió como otros seducido por la promesa de trabajo y premios de un sujeto que se hacía pasar por presidente de la empresa, que para la Fiscalía es sólo una fachada.

Se destapa la farsa

El indicio que permitió destapar este caso, con visos de trata de personas, apareció hace unos meses cuando una de las sordas llegó a la casa de una persona en Medellín con esta misma discapacidad.

Mediante el lenguaje de signos se enteró que la mujer era obligada a pedir dinero para la supuesta empresa de productos de aseo.

La ciudadana informó de la situación a la Fiscalía en Medellín. El pasado fin de semana los sordos llegaron a un hotel del centro de la ciudad donde estaban hacinados en unas pocas habitaciones.

En el operativo fueron capturados dos hombres, entre ellos el presidente y representante de Focari, la empresa que las autoridades consideran fachada de un negocio de trata de personas.

Para sorpresa de los agentes, la persona que todos señalan como jefe del grupo padece de sordera, aunque de manera parcial y puede escuchar gracias a un aparato médico.

Un investigador del CTI, con conocimiento en la lengua de signos, interrogó a los sordoss quienes revelaron una historia de maltrato y explotación.

"Al principio los puso a vender en las calles el alfabeto que ellos usan y como tuvo tantas ganancias, reclutó más personas y formó una cooperativa de trabajo y luego los hizo pasar como miembros de la Unión Internacional de Sordos" , aseguró el funcionario del CTI de la Fiscalía.

Por los testimonios recogidos, las autoridades creen que la explotación de los sordos comenzó hace unos 25 años en Medellín y luego se extendió a otras ciudades del país debido a las ganancias económicas.

Los sordos, oriundos de Medellín, Riohacha, Pasto, Manizales, Armenia, Cali y el Eje Cafetero, contaron que todos los días debían llegar con 30.000 pesos recaudados, como mínimo, a los hoteles donde se hospedaban.

Para controlar la actividad y rodearla de seriedad ante la ciudadanía, los aportes de la gente debían relacionarse en una planilla, con el nombre del aportante. En muchos casos les quitaban sus cédulas y los datos de sus familias para evitar que se fugaran.

"Hubo algunos que se dieron cuenta de la explotación. Trataron de denunciar su situación, pero su discapacidad les impidió comunicarse" , afirmó el intérprete de la Fiscalía.

A pesar de las sumas que entregaban, nunca recibieron una remuneración bajo la excusa de que una parte eran los ahorros y la otra cuotas de sostenimiento. Algunos de ellos denunciaron maltratos.

Así se lo dijo Andrés a la Fiscalía , quien en una ocasión fue mordido por el perro de la casa donde fue a pedir. "Llegué herido y le pedí que me diera para ir a un hospital y para una vacuna, le rogué pero nunca me dio para la consulta" .

También contaron que les estaba prohibido hablar de su trabajo con otras personas en su misma condición de discapacidad. Ahora que su explotación fue puesta al descubierto, lo que más les preocupa es cómo regresarán a sus hogares.

"Me quitaron los teléfonos de mis familiares, no se dónde viven y ellos no saben dónde estoy" , dice Ángela Patricia , quien podría ser una de las personas que según la Fiscalía aparece reportada como desaparecida.

Fuente: Terra Colombia (08/12/2005)

 

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