CIEGOS Y SORDOS SIN BARRERAS


Desde el sábado, 150 niños, jóvenes y adultos del Cauca, Nariño y Valle del Cauca, que tienen malformaciones faciales son operadores en el hospital del Cantón Militar de Nápoles. Historias de pacientes beneficiados por la iniciativa.

Abrió sus ojos y vio que todo estaba oscuro. Entonces buscó el rincón calientico de la cama para sumergirse nuevamente en sus sueños.

Después de unas horas volvió a despertar y su mundo continuaba oscuro. Negro. Muy negro.

Saltó de la cama y desesperada buscó a su madre. Sin embargo, a su paso sólo encontró obstáculos, choques y golpes.

Rompió en llanto. La brisa matutina, el ladrido de los perros y la bullaranga de la calle le decían que la luna hacía rato se había marchado.

A Ana Patricia Cortez se le apagó el mundo el día menos pensado. Como salido de la famosa obra del nobel José Saramago, El Ensayo de la Ceguera, de un momento a otro esta mujer despertó sin poder ver el sol acostarse sobre las aguas turbias que bañan su natal Tumaco. Las auroras que tanto la reconfortaban en esas calurosas mañanas.

"Sentí tanto miedo. Adoraba la poca visión que tenía pues aún así me permitió conocer los colores del mundo", cuenta.

Tenía 16 años. Soñaba con estudiar y ser como una psicóloga que aparecía cada semana en la pantalla del televisor hablando sobre la belleza de la vida.

"Lloraba todo el día encerrada en mi cuarto. Pensaba que ahora mis aspiraciones estaban perdidas, pues en Tumaco no había oportunidades y menos para una ciega", dice con una fortaleza envidiable.

Gracias a que en Cali había recibido atención médica inicialmente por un ligero problema en la visión, decidió emprender viaje para buscar otra oportunidad en su mundo de tinieblas.

Con el apoyo de su hermana, quien residía en la capital del Valle, buscó ayuda y juró terminar los estudios de bachillerato. "En Asoliv (Asociación de Limitados Visuales del Valle), conocí el braille y muchas otras oportunidades que me enseñaron que en realidad, aún ciega, sí podía hacer muchas cosas".

En menos de un mes, Ana Patricia ya dominaba sus dedos sobre el tablero blanco del sistema braille. Y aunque fue duro aprender a realizar las operaciones básicas en el ábaco, en estos momentos lo hace con destreza.

Ahora, con 28 años y con el orgullo de haber finalizado satisfactoriamente los estudios secundarios, esta mujer de ébano culminó el primer semestre de psicología en la Universidad Cooperativa de Colombia.

"Al principio no me sentía bien en la universidad, porque soy la única invidente y estoy rodeada de gente joven. Pero ya me adapté".

Ana Patricia también es una de las 20 concursantes que se han inscrito hasta ahora en el Primer Concurso de Ortografía en Sistema de Escritura Braille que se realizará en Cali

Desde hace varios meses se interna en la sala de invidentes del Centro Cultural Comfandi para leer textos y aprender más sobre su lenguaje.

"Me parece una gran experiencia en la que voy a aprender mucho y me voy a poner a prueba con otros concursantes. Yo siempre tuve buena ortografía".

Y no sólo eso. Aunque su mundo permanezca negro, ya no le produce miedo, pues no 've' incierto su futuro.

Un mundo de señas. Aunque jamás ha escuchado el dialecto de los guambianos que habitan en Silvia, Cauca, Emilse Velasco prepara un largo cuento sobre la cultura de estos indígenas, que son sus ancestros. Lleva varíos días indagando, por medio de señas, a sus abuelos y tíos sobre ellos.

Está apasionada con el tema. Quiere que los caleños conozcan la cultura de estos hombres y mujeres y que también los quieran tanto como ella lo hace.

Lo hará cuando llegue su presentación en el Primer Concurso Contando Cuentos en Lengua de Señas, que ha convocado a 30 limitados (ver recuadro).

Desde hace varios meses esta estudiante, quien es sordomuda desde los 3 años cuando su abuelita le aplicó una droga equivocada en los oídos, se reúne con otras personas con el mismo problema para perfeccionar las historias.

A estos encuentros asisten personas de todas las clases y edades, deseosas de relatar, por medio de señas, los cuentos salidos de la imaginación o de las vivencias.

Jesús David Muñoz es otro joven que también tiene varias ideas para su cuento.

La temática tendrá que ver con los animales o con la vida de los soldadores, profesión que desempeña.

Según su profesora, Jesús David es un cuentero innato. A cada clase llega con historias que son contadas ágilmente con sus manos.

Otro que también sorprende por su creatividad es Urbano Perdomo, un abuelo que lleva toda una vida en silencio.

Pese a ello, fue carpintero y hace poco se jubiló.

Desde ese día prepara una especie biografía. Dice que la está puliendo, para que los caleños se sumerjan a través de señas en su mundo de eterno silencio.

Bases de los dos concursos

Comfandi, con la Fundación Ariana, la Biblioteca Departamental, la Fundación Carvajal y la División de Programas Especiales de la Alcaldía realizarán el Primer Concurso Contando Cuentos en Lengua de Señas.

La primera categoría es para jóvenes, adultos y ancianos que hayan estudiado hasta quinto de primaria y jóvenes de las instituciones de rehabilitación que estén en quinto o sexto grado. La segunda modalidad es para bachilleres o técnicos.

El Primer Concurso de Ortografía en Sistema de Escritura Braille es organizado con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Turismo, la Secretaría de Educación Municipal, la Fundación Carvajal, la Biblioteca Departamental, la Fundación Ariana y Asoliv.

La primera categoría es para las personas que lean y escriban en braille grado 1, que estén terminado primaria, iniciando secundaria o finalizando su rehabilitación. La segunda, para quienes tengan un nivel de escolaridad a partir de noveno grado o hayan terminado su bachillerato y estén realizando estudios a nivel técnico o en la universidad.

En ambos concursos pueden participar invidentes y sordomudos de todo el departamento.

Más información: Calle 8 No. 6-23. Teléfono: 3340000 ext. 1308. y 1314.

 

FUENTE: elpais.com (05/09/2005)

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