Una alumna sorda denuncia 'discriminación' por parte de la UAL


La alumna sorda de la Universidad de Almería (UAL) María del Mar Granados aseguró hoy que se ha estado viendo "sumamente machacada" y que ha sufrido "marginación" y "discriminación" por parte de la institución al no adaptarle dos asignaturas prácticas para poder cursarlas, al tiempo que afirmó que la presentación de un recurso contencioso-administrativo contra la UAL responde "a que tengo ganas de que se haga justicia".

En rueda de prensa, el padre de la alumna y portavoz en este caso, José María Granados, detalló que desde el curso académico 1999-2000 su hija solicitó la adaptación de las prácticas a las que tenía que presentar y que la UAL no respondió a la petición por escrito hasta ahora, en la que ha informado de la imposibilidad de hacerlo.

No obstante, Granados detalló que gracias al apoyo de la Delegación para la Igualdad y Bienestar Social en Almería se creó una Comisión de Expertos en la Universidad para tratar las posibles soluciones a los problemas que planteaba la alumna.

Durante una reunión de esta Comisión dos catedráticos de la Universidad de Barcelona y Málaga precisaron que la alumna necesitaba para la adaptación de las prácticas de Enfermería Médico-Quirúrgica I y de Enfermería Materno-Infantil, "un vibrador portátil que conecte con el avisador de cada planta hospitalaria donde el alumno realizará sus prácticas" y "un ordenador dotado de reconocedor de voz para el quirófano".

A juicio de estos expertos, "la alumna puede realizar las prácticas correctamente" con esos medios "usuales en el mercado" y con el condicionamiento de que "el profesor debe adaptar su estilo de enseñanza y sus estrategias a los distintos tipos de alumnos".

Y es que "el caso de un alumno hipoacúsico --sordo de los oídos-- no es un caso a parte sino que requiere la voluntad y la actitud de adaptarse a él, lo cual puede estar al alcance de cualquier docente que se proponga a hacerlo".

Además, este informe recoge una de las críticas más fuertes por parte de Granados y es que entre los profesores de Enfermería de su hija, "se detectan actitudes por parte del profesorado de pretender que la alumna hipoacúsica, con ayudas de aparatos tecnológicos oiga como una persona sana, como condición a priori para poder superar las prácticas", lo que a juicio de los catedráticos, "indica un desconocimiento de la sordera y de las posibilidades actuales de las nuevas tecnologías en el ámbito de la vía auditiva".

En esa línea, Granados afirmó que desde el principio algunos docentes les expresaron que "María del Mar tenía que dejar la carrera porque es sorda" y que "la única solución que tenía para seguir estudiando es que volviera a oír".

Explicó que en esta misma Comisión participó un alumno de la Universidad de Alicante que es diplomado en Enfermería y fisioteraupeta y que a la salida de la reunión, los docentes dijeron que "pobrecillo, le han aprobado por lástima".

Por otro lado, el abogado del caso, Juan Manuel Llerena, consideró que "decir que la UAL no ha hecho nada para ayudar a Maria del Mar sería falso, pero no ha sido suficiente" y que la resolución en la que se precisa que no se llevará a cabo la adaptación de las prácticas "significa que se han rendido".

Añadió que "desde el punto de vista jurídico no sé como va a acabar esto" pero "recorremos todos los entramados legales y todos los tribunales de justicia" hasta que "encontremos un tribunal con sensibilidad suficiente para ayudarnos" a que la alumna pueda diplomarse.

Granados argumentó que se encuentran ante un problema "de la autonomía universitaria" que, además, se escuda "en que necesitan respuesta de otras instituciones" para salvar el obstáculo ante el que se encuentra.

Por otro lado, explicó que en el escrito emitido por el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, a la UAL y a él mismo, se cita que "no ha sido posible adaptar los centros u hospitales" a las prácticas pero "la UAL está trabajando con las delegaciones de Salud y de Igualdad y Bienestar Social" en esa línea.

Aseguró que "he hablado personalmente con los delegados y no hay constancia de peticiones por parte de la UAL", por lo que "la UAL está engañando al Defensor del Pueblo Andaluz o el Defensor me está engañando a mí".

María del Mar Granados padece sordera desde los 15 años --en la actualidad tiene 23 años-- y lleva tres años de retraso en sus estudios universitarios porque las dos asignaturas prácticas son necesarias para poder cursar otras del tercer curso de la Diplomatura.

Fuente: Europa Press, La Rioja.con y Minoriasorda (27/01/2005)

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