Niños Sordos narran su mundo en cuentos


A pesar de vivir en un mundo de silencio, los niños Sordos del Instituto Pedagógico para Problemas del Lenguaje IAP (IPPLIAP) de Mexico han descubierto que no sólo pueden comunicarse a través de la Lengua de Signos Mexicana (LSM), sino también con la palabra escrita.

Luis Ángel González, de 13 años, y Xarenm Canizal, de 17, nunca imaginaron que a su corta edad podrían formar parte de la antología literaria "Sordos y oyentes igual inteligentes", que reúne por primera vez en México cinco cuentos escritos por 15 niños Sordos.

"Pensaba que la oportunidad de escribir un cuento no era para mi", expresa Xarenm a través de Nadely Cruz, intérprete en LSM.

El libro es resultado de un concurso-taller organizado por la asociación Enséñame AC entre los alumnos del IPPLIAP, quienes tienen como primera lengua la LSM y están en proceso de adquirir el español escrito como segunda lengua.

"Aunque no hablamos igual que los oyentes, con el apoyo de las maestras pudimos hacer un libro de este tipo. Sí me gustaría hacer otro libro", manifiesta con señas Luis Ángel.

La convocatoria invitaba a los niños a plasmar en papel historias que abordaran los problemas de la adolescencia, dando por resultado "Rey su hijo un sordo", "Es un sordo contenta", "Yo siento cambio cuerpo", "Mejores amigos y niños" y "Niños que se convierten en adolescentes"; relatos que de una u otra forma reflejan los sentimientos de los niños Sordos frente a la sociedad.

Cita Arzani, directora general de Enséñame AC, lamentó que durante mucho tiempo la comunidad Sorda ha sido ignorada al no recibir el reconocimiento de su lengua, y al no tener educación y oportunidades laborales de acuerdo a sus necesidades.

Al respecto, María Elena Juárez de Beristain, directora del IPPLIAP, invitó a las autoridades a implementar la educación bilingüe para los niños Sordos, tal y como se hace en esta institución que brinda preescolar y primaria a esta población.

"Vivieron en el silencio, no llegaba el mundo a ellos y, primero por signos, luego a través de la palabra escrita y finalmente la palabra hablada, han podido ponerle un rótulo al silencio", comentó el escritor Germán Dehesa.

El también columnista señaló que la riqueza más grande en la vida es poder nombrar a las cosas, por lo que estos niños ingresaban al mundo de los ricos.

"Uno es dueño de lo que nombre, y en realidad yo me considero más rico que Carlos Slim, porque hay más cosas que puedo nombrar, porque he vivido casi 60 años el amor de las palabras", añadió.

Para los pequeños resultó un poco complicado llevar al papel sus ideas y palabras, lo cual se manifiesta en una sintaxis que Dehesa calificó como un nuevo idioma.

"Es un dialecto interesante que me gustaría traducir al español. Han tenido que crear un lenguaje, pero podría llamarse 'esperanzo', porque viene tan cargado de esperanza, tan lleno de albricias que es un enorme gusto", dijo.

La realización del proyecto literario tomó cuatro años con una tirada de 10 mil ejemplares, que se pueden adquirir en:
IPPLIAP (Poussin 63, San Juan Mixcoac. México).

Fuente: MINORIASORDA

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