VIAJE AL MUNDO SORDO


Mi nombre es Luis Pablo Esteso, oriundo de la provincia de San Juan, SORDO desde hace seis años, por una patología que afectó los nervios auditivos.

Después de haber leído el artículo sobre los implantes cocleares publicados por el diario La Voz del Interior en el mes de agosto del corriente año, sentí la necesidad de contar mi experiencia al haber vivido en los dos mundos SORDO Y OYENTE para que esa experiencia pueda ayudar a otras personas sordas.

La necesidad de padres y de algunos sordos por escuchar, lleva a innumerables intentos por recuperar la audición perdida o de experimentar aunque sea una sola vez, escuchar una palabra, pero a veces esos intentos no tienen el resultado esperado.

Cuando quedé sordo, la mayoría de los profesionales médicos, profesores de sordos y fonoaudiólogas me recomendaron como medio de comunicación, únicamente la labio lectura y me aconsejaron que nunca tendría que practicar la Lengua de Señas, porque iba a perder progresivamente la facultad de hablar, cosa que hago correctamente tras haber escuchado durante tantos años.

Luego de la rehabilitación en lectura labial, sólo me limitaba a hablar con familiares o amigos a los que le podía leer los labios, fue una etapa en la que no podía integrarme nuevamente al mundo oyente y tampoco estaba integrado en un mundo sordo.

En ese mismo tiempo vi por la televisión española que existía otro medio de comunicación para sordos, la LENGUA DE SEÑAS. Me decidí a aprender y al tiempo me di cuenta que había hecho muchos amigos, sordos y oyentes.

Así empecé a integrarme en diferentes grupos, a buscar trabajo y este año me animé a empezar nuevamente la facultad, gracias a la aceptación de la Universidad Tecnológica de Córdoba, ya que fui obligado a dejar mis estudios de medicina por no poder usar un estetoscopio.

El aprender la LENGUA DE SEÑAS e integrarme en una Comunidad sorda, hizo que pueda aceptarme como sordo y conocer mis límites, me reintegré a la comunidad oyente a la que pertenecí durante 24 años. Lo importante para esa integración, no es escuchar, sino lograr un medio de comunicación.

Es imprescindible la comunicación, como base del aprendizaje en la adquisición de los conocimientos necesarios que nuestra sociedad persigue.

Esa comunicación tiene que ser agradable, cómoda y fluida, como la lograda con la LENGUA DE SEÑAS, que permite adquirir conocimientos básicos y lograr el desarrollo cultural de la persona, que con solamente la lectura labial no es posible.

Es necesaria la labio lectura para integrarse en la comunidad oyente, ya que en los ámbitos de trabajo o facultad en su mayoría lo conforman personas oyentes.

Según algunas personas el deterioro de la audición, tiene serias consecuencias afectivas, familiares, psicológicas y de integración social.

Pienso que el problema está en la falta de comunicación no en la pérdida de audición, sobrepasando la barrera de incomunicación el problema se soluciona.

No se llega a una pronta solución porque nuestra sociedad no está preparada para recibir a una persona sorda dentro de su comunidad, está todo estructurado para las personas oyentes.

Cuando yo era oyente podía elegir un secundario, una facultad, informarme por diversos medio periodísticos audiovisuales, ir al cine y ver una película sin subtitular o salir a buscar trabajo, una vez adentro en el mundo del sordo todas esas oportunidades ya no las tenía o por lo menos acá en Argentina.

Tuve la oportunidad de conocer a un grupo de sordos Suecos, donde en su país tienen acceso a la educación, a la cultura, a la información a través de la lengua de señas.

Acá en Argentina a pesar de ser un país en supuesto desarrollo, todos esos privilegios de países del primer mundo están negados.

Aquí se piensa que una persona sorda no tiene capacidad, tal vez tenga un grado diferente de cultura dado que su oportunidad de enseñanza no fue igual que la que tuvo una persona oyente, pero eso no quiere decir que no tenga capacidad, sólo limitaron su aprendizaje.

Las escuelas de sordos en Argentina son de enseñanza mediante el oralismo en mayor porcentaje y cuentan con programas de enseñanza inferiores a los enseñados en las escuelas comunes y sin lograr el nivel de comunicación necesario para aprender.

Según la "Normas Uniformes sobre la Igualdad de Oportunidades para las Personas Discapacitadas" aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas el 20 de diciembre de 1993 establece en su artículo 5, apartado b-7: "se debe considerar la utilización del lenguaje de señas en la educación de los niños sordos, así como en sus familias y comunidades.

También deben prestarse servicios de interpretación del Lenguaje por Señas para facilitar la comunicación entre las personas sordas y las demás personas".

La comunicación del niño sordo con la familia es el factor más importante para su desarrollo como persona.

En el caso de una persona nacida sorda que ha sido sometida a un implante coclear el tiempo de rehabilitación es de seis a ocho años.

Como padre ¿Esperaría tanto tiempo para comunicarse con su hijo, para expresarle todo lo que siente?, ¿Cómo se verá afectado su desarrollo personal?.

Pese a ello la cantidad de niños implantados en la Argentina está creciendo.

Considero que realizarse un implante es una decisión personal, y no de los padres o de los médicos. Lo que nos diferencia de los animales usados para experimentación, es el hecho de poder elegir y nuestro derecho de libertad, ya que no es sólo una intervención quirúrgica sino también es embarcarse en una larga rehabilitación, en un camino lento, cansador y muy costoso.

Seis años de rehabilitación en un niño es robarle impunemente su infancia.

Según las normas, establecidas como instrumento jurídico sobre los DERECHOS DEL NIÑO, aprobadas por la comunidad internacional, el 26 de septiembre de 1989 en la convención sobre los DERECHOS DEL NIÑO se afirma que: LOS NIÑOS NO SON LA PROPIEDAD DE SUS PADRES NI TAMPOCO SON LOS BENEFICIOS INDEFENSOS DE UNA OBRA DE CARIDAD. SON SERES HUMANOS Y LOS DESTINATARIOS DE SUS PROPIOS DERECHOS.

Hoy en busca de un conocimiento a ¿cuántos niños se le violan sus derechos, se les niega su libertad?, todo en nombre de la ciencia.

Es necesario alertar a los padres de niños sordos sobre los implantes, ya que ofrece una posibilidad o esperanza de escuchar pero no lo integra en la comunidad oyente, todo lo contrario, sigue teniendo los pocos privilegios del que goza una persona sorda.

Las personas sordas no pueden negar lo que son, pero médicos, familiares y la sociedad en general, espera que uno se transforme en una persona oyente, más que aceptarlo como sordo, algunos profesionales no logran los conocimientos a través de las fuentes, de las personas sordas, no escuchan sus necesidades no tienen en cuenta su experiencia.

Los sordos no escuchamos, pero no hay más sordo que aquel que no quiere escuchar y no escuchan a las personas que vivimos la sordera día a día, y se llaman ¡OYENTES!.

A veces la necesidad de que una persona escuche es de todas las personas oyentes más que del propio sordo.
Pablo Luis Esteso
Mail: lpabloesteso@latinmail.com

FUENTE: VOCESENELSILENCIO.ORG

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