LOS AUDÍFONOS. LA LENGUA DE SIGNOS

Es muy importante que a un niño sordo se le haga una audiometría lo antes posible y que lleve unos audífonos bien graduados cuanto antes mejor. A veces no se puede disponer de una audiometría fiable hasta los 2 ó 3 años y, en éste caso no se puede saber la utilidad real de los audífonos. Ante la duda, se han de poner siempre.

El único estudio hecho en España (1) indica que el 91% de los sordos de la Comunidad de Madrid utiliza la Lengua de Signos como primera lengua y que sólo un 1,4% de los sordos mayores de 18 años no la conocen

La Lengua de Signos Catalana está reconocida por el Parlament de Catalunya desde 1995 como la lengua de las personas sordas.

 

En diferentes países europeos, la Lengua de Signos ha ido adquiriendo categoría de cooficialidad. En los Estados Unidos es la tercera lengua más utilizada después del inglés y el castellano, y es aceptada como segunda lengua en los exámenes universitarios.

El niño sordo necesita desarrollar un idioma al mismo tiempo que lo hacen los niños oyentes. Ha de poder expresar el tiempo, el espacio, la cantidad y la calidad, las emociones. Con una lengua, el niño madura sociológicamente, es capaz de fijar la atención en lo que le rodea y comunicarse con sus padres.

Un niño sordo profundo puede aprender a hablar, pero siempre lo hará con un retraso importante respecto a los niños oyentes y en situaciones especiales. La Lengua de Signos es una lengua como otra cualquiera, con signos visuales, en lugar de signos fonéticos, que el niño sordo adquiere de forma natural cuando está en contacto con otras personas que la utilizan. La Lengua de Signos no interfiere en el posterior desarrollo del habla del niño sordo. Incluso es probable que facilite el aprendizaje, porque hace posible que el niño adquiera de forma natural la estructura de una lengua y le permita un proceso madurativo adecuado a su edad.

Fuente: APANSCE